Operación Cauldron: los experimentos biológicos secretos del Reino Unido
La Operación Cauldron fue uno de los programas más ocultados del Reino Unido: una serie de experimentos con armas biológicas realizados en 1952 en plena Guerra Fría, probados en animales y, según documentos posteriores, potencialmente en embarcaciones civiles que ni siquiera sabían que formaban parte de una operación militar. Esta historia combina hechos documentados, archivos desclasificados, un enorme encubrimiento y teorías conspirativas que hoy siguen vivos.
El proyecto tuvo lugar cerca de las Hébridas, en Escocia, dirigido por el prestigioso —y temido— centro de investigaciones químicas y biológicas Porton Down, el mismo laboratorio involucrado en otros experimentos polémicos durante décadas. Igual que ocurrió con operaciones secretas como Northwoods, el Incidente Vela, o las pruebas soviéticas ocultadas en accidentes como Kyshtym, la Operación Cauldron se ha convertido en un símbolo del lado oscuro de la Guerra Fría.
Operación Cauldron: qué fue realmente y por qué se mantuvo en secreto

La Operación Cauldron fue un conjunto de pruebas militares realizadas entre julio y septiembre de 1952. El objetivo era medir la capacidad de agentes biológicos para infectar a animales expuestos en condiciones “realistas”, simulando un ataque soviético o británico.
El Reino Unido, tras la Segunda Guerra Mundial, estaba convencido de que la URSS preparaba armas bacteriológicas. Los informes británicos, muy influenciados por el miedo a un Pearl Harbor bacteriológico, impulsaron el desarrollo de su propio arsenal para “disuadir”.
Los patógenos usados incluyeron:
Pasteurella tularensis (tularemia)
Brucella suis
Yersinia pestis (peste bubónica) – según versiones no confirmadas
Virus Q-fever
Varias bacterias usadas como sustitutos inofensivos en pruebas controladas
Porton Down necesitaba saber si estos agentes podían dispersarse por aire o agua, cuánto duraban activos y cuál era la dosis letal.
Pero lo que nunca se informó a la población fue que estos experimentos se realizaron al aire libre, sin control absoluto, y que un error podía haber producido un desastre sanitario.

El escenario del experimento: las aguas secretas del Atlántico Norte
El gobierno británico seleccionó una zona remota cerca de la isla de Lewis, en las Hébridas Exteriores. Allí, montaron una plataforma flotante especialmente diseñada para liberar patógenos en el aire y exponer animales de laboratorio.
El aislamiento geográfico no fue suficiente para evitar riesgos. De hecho, documentos desclasificados décadas después revelaron que:
La zona era tránsito habitual de barcos pesqueros.
Las corrientes marinas podían desplazar partículas biológicas.
El clima impredecible comprometería la seguridad de la operación.
La elección del lugar generó polémica cuando se revelaron los detalles, ya que el gobierno afirmó durante años que los experimentos se habían hecho en condiciones estériles y sin ningún riesgo para la población.
Porton Down y la carrera biológica británica

Para comprender Cauldron hay que conocer Porton Down, el corazón científico detrás de los proyectos británicos de guerra química y biológica desde 1916.
Porton Down fue responsable de:
Pruebas con gas mostaza en soldados británicos en los 40 y 50.
Experimentos con nerve agents sin consentimiento pleno de voluntarios.
Diseminación de bacterias “simuladas” sobre ciudades británicas entre 1953-1964.
Investigación secreta sobre armas biológicas ofensivas durante toda la Guerra Fría.
Los propios científicos de Porton Down admitieron que el Reino Unido estaba preparado para usar armas biológicas si una guerra total con la URSS estallaba.
La Operación Cauldron fue el brazo operativo de ese programa.
La historia del barco civil que casi provoca una catástrofe: el incidente más oculto
Aquí comienza la parte del proyecto que más alimentó las conspiraciones.
El 15 de septiembre de 1952, un barco pesquero canadiense llamado “Carella” pasó accidentalmente por la zona durante una liberación activa de agentes biológicos. Según documentos desclasificados en 2004:
El barco estaba a menos de 400 metros de la nube bacteriana.
No se pudo detener la dispersión a tiempo.
El Ministerio de Defensa ordenó no alertar a la tripulación para evitar un escándalo internacional.
Se siguió al barco durante días para comprobar si alguno desarrollaba síntomas.
Nunca se informó a los pescadores. Nunca se tomaron muestras. Nunca se admitió oficialmente hasta más de 50 años después.
Este hecho es uno de los más polémicos y ha llevado a investigadores a sugerir que Cauldron pudo haber causado contagios no documentados.

Lo que dicen los documentos desclasificados: certezas, lagunas y contradicciones
En 2004, el gobierno británico liberó parte del archivo Cauldron, pero:
Faltaban más de 500 páginas del informe final.
Muchos nombres y fechas estaban tachados.
Las cantidades exactas de agentes usados siguen clasificadas.
La sección sobre riesgos sanitarios fue editada completamente.
Los documentos confirman:
✔ Que hubo liberación de agentes biológicos peligrosos.
✔ Que se usaron animales expuestos sin protección.
✔ Que existió el incidente del barco canadiense.
✔ Que el experimento se aceleró para obtener datos “antes de que EEUU o URSS se adelantaran”.
Pero plantean preguntas sin respuesta:
¿Se registró algún contagio humano?
¿Se probaron realmente agentes tan letales como la peste?
¿Se mintió sobre los riesgos para esconder fallos del Ministerio de Defensa?
La visión conspirativa: ¿experimentó el Reino Unido sobre civiles?
La narrativa conspirativa sugiere que Cauldron fue más que un simple experimento controlado. Según esta visión, habría sido:
Una prueba para evaluar dispersión real en barcos no avisados.
Un intento de replicar escenarios de guerra sin revelar al enemigo capacidades británicas.
Un ensayo previo a operaciones de sabotaje biológico contra la URSS.
Un proyecto coordinado con Estados Unidos bajo acuerdos secretos OTAN.
Quienes investigan esta versión comparan Cauldron con:
Las pruebas aéreas con bacterias sobre poblaciones de EEUU (Operación LAC).
El uso de agentes simulados sobre el metro de Nueva York.
Operaciones encubiertas como Northwoods, que demuestran que los gobiernos consideraron planes arriesgados para justificar decisiones estratégicas.
Las similitudes en “modus operandi” alimentan la sospecha de que Cauldron no fue una anomalía, sino parte de una tendencia global.
Relación con otros misterios de la Guerra Fría
La Operación Cauldron encaja perfectamente en la colección de episodios oscuros que ya hemos tratado en tus artículos anteriores:
Incidente Vela (1979): posible prueba nuclear secreta de Israel y Sudáfrica.
Accidente de Kyshtym (1957): ocultado por la URSS durante décadas.
Tunguska: aún hoy discutido por científicos y conspiracionistas.
Paso de Dyatlov: misterio sin resolver con múltiples teorías.
Kaz II: desaparición inexplicable en pleno mar.
Cauldron es uno de esos casos donde los documentos existen, pero las piezas no encajan del todo.

Reacciones oficiales: desinformación, minimización y silencio prolongado
Cuando The Guardian y Channel 4 publicaron investigaciones sobre Cauldron entre 2004 y 2010, el Ministerio de Defensa británico reaccionó:
Negando cualquier peligro “real”.
Rechazando responder preguntas sobre agentes usados.
Afirmando que el pueblo británico “nunca estuvo en riesgo”.
Insistiendo en que el barco canadiense “probablemente no se infectó”.
A la vez, reconocían:
Que la operación existió.
Que se hicieron pruebas con agentes peligrosos.
Que los animales murieron en la mayoría de los ensayos.
La contradicción entre admitir el proyecto pero negar consecuencias ha sido interpretada como un intento de limitar daños políticos.
¿Por qué el Reino Unido hizo esto? Motivaciones reales y estratégicas
La explicación académica suele ser:
✔ Miedo a la URSS.
✔ Presión de EEUU.
✔ Necesidad de saber cómo responder a un ataque biológico.
✔ Desarrollo de disuasión científica.
Pero los críticos sugieren:
Que el Reino Unido buscaba armas ofensivas, no defensivas.
Que quería demostrar a EEUU que era un aliado “útil” y estratégico.
Que se realizaron pruebas sin control ético alguno.
Que se ocultaron fallos de seguridad que pudieron causar muertes.
¿Qué sabemos hoy sobre la Operación Cauldron?

Hoy sabemos:
Que existió.
Que fue peligrosa.
Que pudo afectar a civiles.
Que se ocultó deliberadamente durante más de medio siglo.
No sabemos:
El nivel real del riesgo sanitario.
Si hubo contagios no reportados.
Si formaba parte de un programa ofensivo encubierto.
Como ocurre con Dyatlov, Vela o Kyshtym, el vacío de información genera un espacio donde los hechos documentados conviven con teorías plausibles.
Conclusión: entre la historia confirmada y la conspiración creíble
La Operación Cauldron no es una teoría conspirativa: es un hecho histórico real.
Lo conspirativo surge en lo que se oculta, no en lo que se inventa.
El Reino Unido liberó agentes biológicos peligrosos al aire libre. Documentos fueron destruidos o editados. Un barco civil fue expuesto inadvertidamente. Y se tardó más de 50 años en reconocerlo.
La línea entre lo histórico y lo conspirativo es tan fina que, en este caso, casi se confunde.

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