María Corina Machado promete privatizar la industria petrolera venezolana y abrir los recursos del país a Estados Unidos
En declaraciones recientes que han causado fuerte controversia dentro y fuera de Venezuela, María Corina Machado, líder opositora y figura central de la plataforma antichavista, aseguró que su plan económico contempla privatizar PDVSA, abrir completamente el sector energético a la inversión extranjera —principalmente estadounidense— y “sacar al gobierno del sector petrolero”. Estas palabras se interpretan en círculos políticos como una señal de alineamiento con Washington y un posible intento de reconfigurar la geopolítica energética venezolana.
“Tenemos más petróleo que Arabia Saudita”
Durante un encuentro con empresarios en Miami, la opositora venezolana María Corina Machado pronunció un discurso centrado en la liberalización total de la economía venezolana.
> “Olvídense de Arabia Saudita, tenemos más petróleo que ellos, un potencial infinito. Vamos a abrir mercados, sacar al gobierno del sector petrolero y privatizar toda nuestra industria. Tenemos petróleo, gas, minerales, tierras y tecnología”, afirmó Machado.
Estas declaraciones refuerzan su visión de un modelo económico promercado, en el que el Estado deja de tener control sobre el sector energético, apostando por la inversión extranjera y la asociación con grandes corporaciones estadounidenses.

Reacción política y posible respaldo de Washington
La prensa internacional ha señalado que Washington vería con buenos ojos la implementación de un modelo de “apertura total” en Venezuela.
Según analistas consultados por medios como Reuters y Bloomberg, la Casa Blanca busca reducir la influencia de China, Rusia e Irán en el sector energético venezolano, y la llegada de un gobierno proestadounidense podría cumplir ese objetivo estratégico.
Fuentes cercanas al Departamento de Estado habrían confirmado que Estados Unidos mantiene un canal de diálogo con asesores de Machado y Edmundo González, considerado su eventual vicepresidente, de cara a un hipotético cambio de poder en Caracas.
Esta cercanía ha alimentado las acusaciones del chavismo y sectores críticos, que ven en la figura de Machado una “candidata de transición tutelada por Washington”, con una hoja de ruta similar a la de otros gobiernos latinoamericanos aliados a la política energética norteamericana.
Privatización y cambio de régimen — el nuevo modelo económico
El programa económico impulsado por Machado y su equipo propone:
Privatización total de PDVSA y apertura a empresas estadounidenses y europeas.
Eliminación de los controles estatales sobre el comercio exterior de crudo.
Fomento de la minería privada, especialmente de oro, coltán y litio.
Reducción drástica del gasto público y un nuevo marco legal para atraer inversión extranjera.
Sus detractores advierten que un plan de ese tipo podría repetir los errores del neoliberalismo de los 90, con un aumento de la desigualdad y pérdida del control nacional sobre los recursos estratégicos.
La Casa Blanca y la narrativa del “cambio de régimen”
De acuerdo con medios latinoamericanos y filtraciones diplomáticas, Washington estaría evaluando apoyar un proceso de transición controlado, en el que Machado y Edmundo González liderarían un gobierno “provisional” bajo asesoría internacional.
Este movimiento tendría el objetivo de reorientar la política exterior venezolana, restablecer los acuerdos energéticos con empresas como Chevron o ExxonMobil, y excluir a potencias rivales como China y Rusia de la explotación de recursos naturales.
El presidente Maduro ha calificado estas maniobras como un intento de “colonización económica bajo el disfraz de la democracia”, advirtiendo que “los recursos de Venezuela no están en venta”.
Contexto histórico — del nacionalismo energético a la apertura
Desde la nacionalización del petróleo en 1976, PDVSA ha sido símbolo de soberanía nacional.
Sin embargo, tras décadas de crisis, sanciones y caída de la producción, el debate sobre reprivatizar la industria petrolera se ha vuelto recurrente.
La propuesta de Machado supone un cambio radical de paradigma, que devolvería el protagonismo a capitales extranjeros y transformaría por completo el equilibrio económico y político del país.
Conclusión
La promesa de María Corina Machado de “privatizar toda la industria petrolera y abrir Venezuela al capital estadounidense” marca un giro drástico en la historia moderna del país.
Mientras algunos lo ven como la única salida para reconstruir la economía, otros lo perciben como una cesión de soberanía y recursos estratégicos a intereses extranjeros.
En medio de una tensa coyuntura regional, el futuro energético de Venezuela podría definirse entre la reforma económica y la resistencia nacionalista.
📚 Fuentes consultadas
CBS News — declaraciones sobre el plan energético y las reacciones diplomáticas.
Reuters — análisis sobre el acercamiento entre Washington y la oposición venezolana.
Bloomberg — evaluación económica de la apertura petrolera venezolana.
El Nacional / Tal Cual — cobertura local del discurso y las respuestas políticas.
The New York Times — contexto de las relaciones entre Washington y Caracas.
