🇺🇸 Historia y precedentes del colapso federal: la crisis política de EE.UU. en 2025
Crisis política histórica: el cierre del gobierno de EE.UU. deja miles de funcionarios federales sin sueldo en 2025
Desde el 1 de octubre de 2025, el gobierno federal entró en cierre por falta de acuerdo presupuestario, dejando a muchos empleados federales sin pago y sin saber si volverán a sus puestos normales.
Se calcula que alrededor de 750,000 empleados federales pueden estar furlougheados (suspendidos sin sueldo) o trabajando sin pago en funciones esenciales.
El National Nuclear Security Administration (NNSA), que maneja temas críticos del arsenal nuclear, se verá obligado a enviar al 80 % de su personal a casa sin sueldo ante la falta de fondos.
En el sistema judicial federal, unos 1,250 empleados han comenzado a recibir notificaciones de furlough, algo que no ocurría con intensidad en casi 30 años.
En distintos departamentos, se ha observado una división interna: mientras algunos agentes “de alto perfil” siguen recibiendo pagos, los empleados de soporte (oficinas, logística, personal de apoyo) han quedado trabajando sin compensación.
El Washington Post informó que la administración Trump baraja la idea de no garantizar el “back pay” (pago retroactivo) a todos los trabajadores afectados, revocando la práctica habitual de anteriores cierres.
¿Qué diferencia hay entre furlough y despido?

Un furlough es una suspensión temporal sin pago. Los empleados no trabajan mientras dura el cierre, pero por ley (la Government Employee Fair Treatment Act de 2019) tienen derecho a recibir retroactivamente los pagos cuando el gobierno se reabra.
Un despido (“layoff” o “reduction in force”) es permanente, implica pérdida del empleo, no solo una suspensión. Durante este cierre, hay el temor de que parte de los funcionarios sean despedidos, algo más extremo de lo común.
Antecedentes históricos: shutdowns que dejaron huella
Primeros cierres: 1981 y la creación del protocolo moderno
El primer cierre federal reconocido tuvo lugar el 23 de noviembre de 1981, bajo Ronald Reagan, por desacuerdos presupuestarios; afectó a 241,000 empleados, con un costo estimado de 80–90 millones de dólares.
En los años 1980, se desarrolló el concepto moderno de shutdown, tras interpretaciones legales del Antideficiency Act, que impiden gastar fondos sin autorización del Congreso.
Cierres más agresivos: 1995-96, 2013, 2018-2019
En 1995-96 hubo una de las paralizaciones más largas, sumando 21 días. Muchos servicios federales se vieron interrumpidos.
En octubre de 2013, se cerró parcialmente el gobierno durante 16 días: aproximadamente 800,000 trabajadores fueron furlougheados, y 1,3 millones debían trabajar sin pago.
El cierre de 2018–2019, bajo Trump, fue el más largo en la historia: 35 días de paralización. Afectó a agencias desde la TSA hasta la NASA, con amplios perjuicios económicos.
Cada uno de estos eventos dejó en evidencia que los cierres no funcionan como herramienta de presión eficiente: generan incertidumbre, costos enormes, daño institucional y sufrimiento para los empleados federales.
Causas estructurales detrás de estas crisis políticas
Polarización partidaria y bloqueo legislativo
La principal causa detrás de los shutdowns es el bloqueo entre cámaras del Congreso (Senado vs. Cámara de Representantes) o entre el Legislativo y la Presidencia, donde ninguna facción cede posición presupuestaria clave (salud, defensa, gasto social).
Uso del cierre como arma política
En décadas recientes, los cierres se volvieron táctica para forzar concesiones en partidas específicas (inmigración, muro fronterizo, salud). Pero es un arma de doble filo: quien la activa sufre también desgaste político.
Vulnerabilidad del sistema de financiamiento
El sistema presupuestario de EE.UU. exige que siempre haya leyes de asignaciones vigentes. Si estas fallan, el cierre no es opcional: es la consecuencia automática del proceso legal (Antideficiency Act).
Riesgos inmediatos y consecuencias históricas
Colapso de servicios básicos
Con el cierre prolongado, servicios como control de vuelos, parques nacionales, protección ambiental, inspecciones alimentarias y justicia administrativa se interrumpen. Por ejemplo, 60,000 empleados que garantizan la seguridad aérea están sin pago.
Pérdidas económicas y daño reputacional
El cierre ya genera pérdidas diarias millonarias, ralentiza el crecimiento económico y debilita la confianza en la capacidad del gobierno para gobernar.
Exposición de corrupción y despidos selectivos
Cuando el gobierno decide quién recibe salario y quién no, surgen acusaciones de favoritismo o represalia política. En 2025, la administración ha sido acusada de pagar solo a ciertos funcionarios y dejar sin pagar a otros.
Erosión institucional y desafío de legitimidad
Un gobierno que no puede financiarse a sí mismo o que paraliza su aparato sugiere debilidad estructural. Comparado con otros países que tienen mecanismos automáticos de financiamiento durante crisis, EE.UU. exhibe una fragilidad inusual.
Lecciones de historia para el 2025
Los shutdowns no son algo nuevo: los Estados Unidos tienen un historial de cierres desde los años 1980, cada uno con sus crisis y soluciones.
En todos los casos, los trabajadores fueron los más afectados: pérdida de ingresos, endeudamiento, inseguridad económica.
Ningún cierre exitoso resolvió el conflicto de fondo de polarización política; muchas veces el cierre se resolvió con compromisos mínimos temporales.
En 2025, el riesgo es mayor: el cierre es más agresivo, con intención de despidos reales y con un contexto de crispación política extrema.
