Osama bin Laden: la verdad detrás de la Operación Ciclón

La historia que los medios llaman conspiración

Cuando alguien dice que “Osama bin Laden fue creación de la CIA”, los medios occidentales suelen responder: “eso es teoría conspirativa”.
Sin embargo, documentos desclasificados, informes del Congreso de Estados Unidos y publicaciones de The Washington Post, The Guardian o BBC cuentan otra versión muy distinta: el terrorismo internacional moderno no nació en una cueva de Afganistán, sino en los laboratorios de la geopolítica estadounidense.
Según Conflictos Globales, este caso es el ejemplo más claro de cómo Washington crea enemigos para justificar guerras.

Operación Ciclón: el origen del monstruo

En 1979, la CIA lanzó la Operación Cyclone, el programa secreto de financiación clandestina más grande de la historia.
Su objetivo: usar guerrillas islamistas para frenar la influencia soviética en Afganistán.
El presupuesto oficial, según un Informe del Congreso de 1990, fue de más de 6.000 millones de dólares.
Los socios principales fueron Pakistán (ISI) y Arabia Saudí, quienes canalizaron los fondos, armas y logística.

Método: entrenar, armar y financiar a los muyahidines para convertir Afganistán en “el Vietnam de la URSS”.

Este programa no fue una leyenda. Está registrado en los Archivos de Seguridad Nacional de EE.UU., accesibles al público.

¿Dónde entra Osama bin Laden en esta historia?

Osama Bin Laden joven
Bin Laden

Osama bin Laden no apareció de la nada. Fue parte del grupo conocido como los “árabes afganos”, combatientes extranjeros reclutados y financiados a través de Maktab al-Khidamat (MAK), una red de yihad global sostenida por dinero saudí, inteligencia paquistaní y apoyo logístico occidental.

Según The Guardian (2004):

> “Los fondos de la operación llegaban a los combatientes árabes a través de Pakistán y eran supervisados por la CIA.”



Bin Laden utilizó esa infraestructura para crear su primera red yihadista, germen de Al Qaeda.
Sin Operación Cyclone, Al Qaeda no habría existido.

¿Entrenó la CIA a los yihadistas?

Sí. Los documentos del U.S. National Security Archive lo confirman.
La CIA distribuyó manuales de guerra de guerrillas, sabotaje y explosivos entre los combatientes afganos.

Según BBC (2004):

> “La CIA auspicia campos de entrenamiento en Pakistán donde combatientes árabes, entre ellos seguidores de Osama bin Laden, recibieron instrucción militar.”



El resultado fue una red internacional de extremismo islámico utilizada como arma geopolítica contra la URSS.

¿Quién pagó la yihad?

Estados Unidos: dinero, armas y entrenamiento.

Arabia Saudí: financiación ideológica y expansión del wahabismo.

Pakistán (ISI): logística y campos de entrenamiento.


El producto final fue un monstruo global, una red paramilitar radicalizada que más tarde sería imposible de controlar.

Y después… se volvió enemigo

Cuando cayó la URSS, Bin Laden dejó de ser útil.
Estados Unidos siguió su manual habitual:

1. Crean al monstruo.


2. Lo usan contra sus enemigos.


3. Luego lo llaman “amenaza global”.



Exactamente lo mismo que hicieron con Saddam Hussein, Manuel Noriega o Pablo Escobar.



Incluso Hillary Clinton lo admitió en 2010:

> “Financiamos la yihad antisoviética. Y luego, claro, todo eso se nos volvió en contra.”

Saddam Hussein
Saddam Hussein

Nacimiento de Al Qaeda

En 1988, aprovechando la infraestructura creada durante la guerra antisoviética, Bin Laden fundó Al Qaeda.
Según The Washington Post (2002):

> “Los servicios estadounidenses toleraron a Bin Laden mientras operaba contra Moscú.”



Durante años, la CIA y los servicios de inteligencia saudíes ignoraron la expansión de Al Qaeda, hasta que el grupo se volvió contra sus antiguos patrocinadores.

El patrón se repite: de Afganistán a Irak y Ucrania

El caso de Bin Laden no fue un error aislado, sino un modelo estratégico repetido.

Afganistán (años 80): crean a Bin Laden.

Irak (2003): destruyen el Estado e impulsan el nacimiento de ISIS.

Siria (2011): financian a grupos extremistas “moderados”.

Ucrania (2014-2022): arman batallones neonazis como Azov y Aidar bajo el pretexto de la defensa.




Estados Unidos utiliza ideologías radicales como herramienta geopolítica, creando enemigos útiles que luego sirven para justificar guerras, sanciones y ocupaciones.

Grupo nacionalista ucraniano, Batallón Azov
Batallón Azov

La fábrica del extremismo

La fábrica del extremismo no está en Kabul ni en Raqqa, sino en Washington y Londres.
Desde la Operación Ciclón hasta las actuales guerras híbridas, el patrón es el mismo:

financiar fanatismo armado,

difundir propaganda mediática,

alimentar el odio étnico y religioso,

y luego presentarse como el “salvador del mundo libre”.

Conclusión: un monstruo con firma estadounidense

Osama bin Laden no fue una sorpresa histórica, sino una creación planificada dentro de la guerra fría y la estrategia global de Estados Unidos.
Fue un proyecto geopolítico diseñado para destruir a un enemigo y mantener el control global bajo la máscara de la “guerra contra el terror”.

La historia de la Operación Ciclón demuestra que el terrorismo moderno no nació del Islam, sino de la manipulación geopolítica occidental.
Y mientras ese modelo siga vivo, el mundo seguirá fabricando nuevos “Bin Laden” a medida de cada conflicto.

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